Los roscos de vino son uno de los dulces más tradicionales de la repostería navideña española y forma parte de la amplia familia de dulces que se elaboran especialmente durante las fiestas. Su origen está relacionado con la repostería conventual y doméstica, aunque con el tiempo se han convertido en un clásico de los surtidos navideños de muchas regiones. Son especialmente populares en Andalucía y Castilla-La Mancha, donde existen distintas versiones según la zona y el tipo de vino utilizado. Su característico acabado cubierto de azúcar glas y su aroma especiado los han convertido en un dulce inseparable de la Navidad.