Crema pastelera
La crema pastelera es una de las preparaciones básicas más utilizadas en la repostería tradicional, especialmente en España y Francia. Destaca por su textura suave, cremosa y su delicado aroma a vainilla y limón. Es perfecta para rellenar tartas, pasteles, hojaldres, buñuelos y otros dulces. Su elaboración es sencilla, aunque requiere remover constantemente para conseguir una crema lisa y sin grumos.
Ingredientes
- 500 ml de leche
- 150 g de azúcar
- 4 yemas de huevo
- 20 g de maicena
- Corteza de 1 limón
- 1 rama de canela
- Esencia de vainilla
Preparación
- En un cazo, calentar la leche junto con la piel de limón, la rama de canela y una cucharadita de esencia de vainilla, sin que llegue a hervir.
- En un bol, batir las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea.
- Añadir la maicena. Mezclar hasta integrarla por completo y eliminar los grumos.
- Retirar la canela y la piel de limón del cazo de la leche.
- Verter un cucharón de leche caliente sobre la mezcla de yemas, poco a poco y sin dejar de remover.
- Verter la mezcla de yemas en el cazo con el resto de la leche y remover hasta integrar todos los ingredientes.
- Cocinar a fuego suave, sin dejar de remover, hasta obtener una crema espesa y homogénea.
- Retirar del fuego y pasar la crema a un recipiente limpio.
- Cubrir la superficie directamente con papel film, procurando que quede en contacto con la crema para evitar la formación de una capa seca.
- Dejar enfriar a temperatura ambiente y conservar en el frigorífico hasta el momento de utilizarla.
Nota:
La crema pastelera debe conservarse siempre en el frigorífico y consumirse preferentemente en un plazo máximo de 2 - 3 días. Antes de utilizarla, removerla ligeramente para recuperar su textura cremosa.
Consejo:
Cocinar la crema a fuego medio y remover constantemente, prestando especial atención al fondo y las esquinas del cazo para evitar que se pegue o forme grumos.
Sugerencia:
Para utilizarla como relleno de tartas y pasteles, introducir la crema fría en una manga pastelera para poder distribuirla de manera uniforme y conseguir un acabado más limpio.



