Yemas de Santa Teresa
Las Yemas de Santa Teresa, también conocidas como Yemas de Ávila, son un dulce tradicional español caracterizado por su sabor suave y textura delicada. Originarias de la ciudad de Ávila, estas pequeñas delicias de yema de huevo y azúcar se han convertido en un símbolo de la repostería clásica española, especialmente asociado a la celebración de eventos especiales y fechas señaladas. Su elaboración es sencilla, aunque requiere paciencia y cuidado para obtener una consistencia perfecta. Estas yemas son ideales como un pequeño bocado dulce después de la comida o para disfrutar con un buen café.
Ingredientes
- 8 yemas de huevo
- 100 ml de agua
- 200 g de azúcar
- Azúcar glass
Preparación
- En una cacerola pequeña, verter el agua y el azúcar. Llevar a fuego medio hasta que se disuelva, formando un almíbar espeso. Dejar hervir durante unos 10-12 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta alcanzar el punto de hebra (cuando una gota se estira formando un hilo fino al tacto). Retirar del fuego y dejar que enfríe ligeramente.
- En un bol, batir ligeramente las yemas de huevo. Añadir el almíbar en un hilo fino sobre las yemas, poco a poco, sin dejar de remover para evitar que se cuajen.
- Verter la mezcla de yemas y almíbar en una cacerola limpia. Cocinar a fuego bajo, removiendo constantemente hasta que la masa espese y se despegue de las paredes del cazo. Esto puede llevar unos 10-15 minutos. Hay que evitar subir el fuego para que no se cocinen en exceso las yemas.
- Sacar y verter la masa en un plato. Dejar enfriar a temperatura ambiente. Cubrir con papel film y refrigerar durante al menos 1 hora para que coja consistencia.
- Con las manos ligeramente enharinadas o cubiertas de azúcar glas, formar pequeñas bolitas del tamaño de una nuez. Pasar cada bolita por azúcar glass, comprobando que queden bien cubiertas.
- Colocar las yemas en cápsulas de papel pequeñas y refrigerar hasta el momento de servir.
Nota:
Se puede ajustar el grosor de la capa de azúcar glass al rebozarlas, añadiendo un poco más si se desea un acabado más dulce y visualmente atractivo. Además, es recomendable consumirlas frescas y mantenerlas en el refrigerador para que conserven su textura.



