Roscos de vino
Los roscos de vino son uno de los dulces más tradicionales de la repostería navideña española y forma parte de la amplia familia de dulces que se elaboran especialmente durante las fiestas. Su origen está relacionado con la repostería conventual y doméstica, aunque con el tiempo se han convertido en un clásico de los surtidos navideños de muchas regiones. Son especialmente populares en Andalucía y Castilla-La Mancha, donde existen distintas versiones según la zona y el tipo de vino utilizado. Su característico acabado cubierto de azúcar glas y su aroma especiado los han convertido en un dulce inseparable de la Navidad.
Ingredientes
- 210 g de harina
- 210 g de harina de fuerza
- 250 g de manteca de cerdo ibérico
- 70 g de avellanas tostadas molidas
- 170 ml de vino dulce
- 90 g de azúcar glas
- 5 g de canela molida
- 2 g de ajonjolí (sésamo tostado)
- 2 g de matalahúga (anís verde)
- 2 clavos de olor
- Ralladura de 1/2 limón
Preparación
- En un mortero, machacar bien el ajonjolí, la matalahúga y los clavos de olor. Reservar.
- En una sartén, tostar ambas harinas unos minutos.
- En la mesa de trabajo, colocar la harina tostada en forma de volcán.
- En el centro del volcán, incorporar la manteca de cerdo, las avellanas, el azúcar, la canela, el ajonjolí, la matalahúga, los clavos y la ralladura de limón.
- Mezclar todo hasta conseguir una masa homogénea.
- Amasar y estirar con un rodillo hasta conseguir un grosor de 1 cm.
- Precalentar el horno a 150º C.
- Formar los roscos con un cortapastas o un vaso pequeño.
- Colocar en una bandeja de horno, previamente forrada con papel vegetal espolvoreado de harina.
- Hornear 15 - 18 minutos, hasta que tomen un poco de color.
- Sacar y espolvorear con un poco más de azúcar glas.
Nota:
Los roscos se conservan muy bien durante varios días si se mantienen en un recipiente hermético, protegidos de la humedad. Para conseguir un sabor más tradicional, se puede utilizar vino dulce de moscatel, aunque también es posible emplear otro vino generoso o dulce.
Consejo:
No hornear en exceso los roscos. Deben quedar ligeramente dorados por fuera pero conservar una textura quebradiza y tierna en el interior. Rebozarlos en azúcar glas cuando todavía estén templados facilita que el azúcar se adhiera correctamente.
Sugerencia:
Presentar los roscos en una bandeja o fuente de Navidad, espolvoreados con una segunda capa ligera de azúcar glas justo antes de servir. Quedan especialmente bonitos acompañados de otros dulces navideños tradicionales.



