Caldo de huesos
El caldo de huesos es una preparación tradicional presente en numerosas cocinas del mundo y estrechamente relacionada con la cocina de aprovechamiento. En los últimos años ha recuperado protagonismo gracias al interés por las preparaciones caseras y por los caldos concentrados. Bien preparado, se obtiene un líquido intenso y gelatinoso que puede utilizarse tanto como base de otras recetas como para tomarlo caliente.
Ingredientes
- 800 g de huesos de ternera
- 500 g de huesos de pollo
- 250 g de carcasa de pollo
- 200 g de cebolla
- 150 g de zanahoria
- 100 g de puerro
- 100 g de apio
- 2 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 30 ml de vinagre de manzana
- 4 l de agua
- Pimienta negra en grano
- Sal
Preparación
- Precalentar el horno a 220º C.
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Colocar los huesos de ternera, los huesos de pollo y la carcasa de pollo sobre una bandeja de horno.
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Asar durante 35 - 40 minutos, hasta que los huesos estén bien dorados.
- Lavar, pelar y trocear la cebolla, la zanahoria, el puerro y el apio en piezas grandes. Reservar.
- Pelar y trocear los dientes de ajo. Reservar.
- En una olla grande, introducir los huesos asados y cubrir con el agua.
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Añadir el vinagre, la cebolla, la zanahoria, el puerro, el apio, el ajo, el laurel y unos granos de pimienta.
- Calentar hasta alcanzar el punto de ebullición.
- Reducir el fuego al mínimo y mantener una cocción muy suave durante 8 - 12 horas, retirando con una espumadera la espuma que pueda aparecer en la superficie.
- Comprobar ocasionalmente el nivel de líquido y añadir agua caliente si fuera necesario para mantener los ingredientes cubiertos.
- Retirar la olla del fuego y colar el caldo con un colador fino, descartando los huesos y las verduras.
- Añadir una cucharadita de sal y mezclar hasta disolverla.
- Sacar y dejar enfriar el caldo. Refrigerar durante varias horas.
- Retirar la capa de grasa solidificada de la superficie si se desea un caldo más ligero.
Nota:
Una vez frío, el caldo puede adquirir una textura gelatinosa debido al colágeno extraído de los huesos; esto es completamente normal. Conservar refrigerado durante un máximo de 4 días o congelar en porciones para prolongar su conservación.
Consejo:
El dorado previo de los huesos es importante para conseguir un caldo más oscuro y con un sabor más profundo. Mantener una cocción suave, sin hervores fuertes, ayuda a obtener un caldo más limpio.
Sugerencia:
Servir el caldo caliente en una taza o cuenco y decorar con un poco de perejil fresco picado.



